domingo, 23 de noviembre de 2008

LA RUBIA DEL DESCAPOTABLE

Ya estamos en la Navidad, y no es porque las calles empiecen a llenarse de cables que albergarán las luces de colores cada año menos numerosas, -será, como todo. cosa de la crisis-sino porque cada bloque de spot está cargado de anuncios de juguetes para que los más pequeños de la casa rellenen sus cartas a los reyes magos, eso sí este año menos dadivosa-será, como todo, cosa de la crisis-.

El caso es que aunque nunca me ha tocado pasar unas navidades con necesidades femeninas, esto es no tengo hermana, ni hijas y la sobrina está como a unos 7000 kms, no había reparado en los anuncios de muñecas hasta que se ocurrió publicar este post. Resulta que la Barbie, esa rubia que queríamos fuera la madre de todos nuestros amigos, y la madre de todos nuestros hijos, cada año se reinventa y cada año existe un pack estrella que todas quieren.

Barbies hay muchas, la de la peluquería, la que se va de compras, la que saca a pasear al perrito y se hace “amiga de Ken”, hasta la hay que tiene a su hermana adolescente. Pero cada año hay una que sobresale sobre las demás, y recuerdo con cierta nostalgia la de aquel año, “la del descapotable rojo”. Mattel tenía mil maneras de vendernos a la rubia de bote, perfección americana, pero ese año apostó por el descapotable rojo y todas las niñas de mi generación seguro que la tienen olvidada en algún lugar de algún trastero.

Nike tiene también muchos modelos de zapatillas, pero este año ha apostado comunicativamente hablando por un par de ellas, el modelo que todos los friquis queremos tener, el deseo que se antoja como inalcanzable, la virtud en forma de zapatilla que nos hace creer a los mediocres, que por calzarnos las zapas de 110 dólares vamos a mejorar nuestro tiro en suspensión, já! Con ustedes las Hyperdunk.

Una zapatilla que no es un descapotable rojo pero casi, que no es rubia pero casi, que no tiene las medidas perfectas, pero casi, una zapatilla que me he pedido para reyes.

Las Hyperdunk son como tantas otras cosas que triunfan en esta vida, tan anheladas, como odiadas, presentadas como las más ligeras del mundo, (el día de su presentación pusieron en una báscula romana una manzana y un plátano que equilibraban su peso) son además la opción elegida por uno de nuestros jugadores más importantes, Adrian Moss.


Empezaron con mal pie, pues hicieron retirar la campaña de publicidad por homófoba. Después llegaron más problemas, por ejemplo los jugadores de la selección española que tenía contrato con Nike empezaron calzando las novedosas Hyperdunk, pero, primero Calderón, luego Ricky, y más tarde Marc decidieron cambiar de zapatilla en mitad de la competición, sólo las aguantó Rudy.




Y es que la apuesta de Nike es una zapatilla a la que cuesta hacerse, los filamentos con las que están hechas (flywire) aportan mucha dureza a la hora de flexionar el pie, y crea más de una herida. Estos pliegues son los que dan una sensación de rareza a la hora de correr, pues la zapa se deforma por dónde quiere, no en función de nuestra pisada como hace la piel.


Otra novedad interesante es la media suela, hecha de un material que ha sido desarrollado en colaboración con la NASA. El LunarFoam, aporta amortiguación sin pasarse, lo que la hace muy cómoda para rebotear y machacar, ¿verdad Adrian? Realmente es una zapatilla que no está pensada para jugadores de peso de juego interior, sino que parece hecha a la medida del español que se coloca el número 5 en Portland.

En resumen y según cuenta una de las “webes” que más me gustan de zapas son una buena apuesta que debe mejorar, esperaremos a 2009 a ver cómo es su evolución más cercana, las Hypermax, la nueva Barbie de Nike.



POSTDATA
Este año me voy a pasar las navidades a San Antonio, Texas, USA. Cumpliré un sueño, ir a ver un partido de la NBA los Spurs contra los Memphis -gracias por llevarme Nata-, intentaré charlar con la “tanqueta” , y le voy a pedir al gordinflón de barbas el descapotable rojo de este año, las Hyperdunk.